El dojo en el que practicas no es un lugar, un recinto, una dirección postal. Es una comunidad que te acoge con sus propias reglas, una familia en la que cada miembro es parte fundamental e insustiuible. Es parte de ti como tú eres parte de él.
Cuando pienses en él, cuando hables de él, cuando invites a alguien o cuando visites uno no olvides que es un organismo vivo con su propia dinámica. Es más, hazte co-responsable de su bienestar, de su ambiente, de sus valores y actitudes. No esperes que los demás hagan por tí lo que tu has de hacer como parte de esa familia a la que perteneces.
Si quieres que sea acogedor, sé acogedor. Si quieres que sea amable, sé amable. Si quieres que sea un lugar de descanso y reflexión, descansa y reflexiona en él. Si tienes una idea de lo que un dojo debe ser, haz que lo sea compartiendo generosamente tu esfuerzo con los demás.

El Dojo

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